Velilla Pequeños – La muerte

Somos los chicos y chicas de Montando el Local Velilla Pequeños.

Este año el grupo se formó con niños y niñas nuevas, así que los primeros meses realizamos actividades para conocernos como las presentaciones.

Las presentaciones sirven para eso, conocernos mutuamente, y consisten en que una persona debe hablar de ella misma durante cinco minutos eligiendo lo que quiere contar. Cuando termina, todo el mundo debe hacerle al menos una pregunta.  Cuando acaba la presentación, los compañeros y compañeras le decimos a la persona que se ha presentado todo aquello que podría haber mejorado. Creemos que esta actividad es muy interesante.

También reflexionamos sobre cuales queríamos que fueran nuestros objetivos personales para este curso y los temas que nos gustaría trabajar. De entre todos los que salieron: prostitución, Bullying, terrorismo y muerte; elegimos este último por consenso.

Al principio nos apoyamos en la película de “Mi chica” para pensar un poco más. La peli trata de una chica, de nuestra edad, huérfana de madre, que vive con su padre, su tío y su abuela enferma de Alzheimer en su casa, que es una funeraria. Hicimos un video fórum de la película y nos quedamos en que todo lo que rodea a la protagonista tiene que ver con la muerte no sabe cómo enfrentarse a ella. Su padre y su tío no expresan emociones ni le dicen nada, así que ella es una hipocondriaca y se siente culpable porque su madre muriera en el parto. Además su abuela tiene problemas de memoria y actúa como una “muerta en vida”. Nos llamó mucho la atención que en esa familia nadie expresara lo que sentía ni se hablaran las cosas con normalidad.

Nosotros seguimos trabajando sobre los sentimientos que pensábamos que nos causaría la muerte de un ser querido y algunos de los que salieron fueron la tristeza, la rabia y los nervios. También analizamos los pensamientos que nos surgían.

En grupo, analizamos el proceso de la muerte y sus características, y llegamos a las mismas conclusiones que los expertos: es algo irreversible y no sabemos qué pasa después. En las sesiones posteriores pensamos y creamos píldoras para “superar la muerte”, aunque la muerte no se supera, se enfrenta y se convive con ella toda la vida.

Como a muchos niños y niñas, las personas adultas, no les permiten asistir al funeral o incineración, creamos nuestros propios ritos de despedida.

A lo largo de este curso hemos aprendido mucho sobre nosotros y nosotras mismas, y también sobre la muerte.

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